lunes, 17 de octubre de 2011

La difícil pronunciación del adiós…

Me disponía a escribir un entrada algo irónica y llena de crítica, sobre  las diversas redes sociales (tranquilos, algún día la llevaré a cabo), cuando mientras escuchaba esta increíble canción del grupo Apparat, me he quedado pensando en ese Goodbye de fondo, y como persona melodramática que soy, mi mente ha empezado a divagar sobre tan profunda palabra.
La palabra Adiós, como saludo es entendible y no creo que deba dar muchos más rodeos sobre su significado en ese sentido. Sin embargo, soy de esas personas que prefiere decir “hasta luego”,sin saber muy bien porque, puede ser a que soy algo supersticiosa, quien sabe.
Sin embargo mi reflexión, y a riesgo de que me tachéis de dramática, se refiere mas a los contextos donde esta palabra cobra un mayor protagonismo.
En la vida se nos presentan multitud de ocasiones donde la palabra adiós toma un especial significado, donde nos puedes salir de una forma natural y espontánea, o dolernos hasta lo más profundo el tan solo pronunciar sus silabas.
 Apartando esas en las que sabes que no es algo definitivo (aunque el nudo de garganta no te lo quite nadie), las despedidas no suelen ser agradables. De hecho algunas, además de ser bastante tristes, llegan a ser necesarias.
Todos los humanos pasamos por un momento de encrucijada, donde sabemos que por el bien propio o por el ajeno, por necesidad u obligación, debemos decir adiós. Despedirse de empleos, costumbres, vicios, lugares… pero por supuesto, y el más doloroso, de  personas.
No siempre este adiós es previamente planteado, y puede que tampoco sea definitivo, pero en cualquier caso, cuando dos personas (o las que sean) deciden despedirse, el tan odioso adiós cobra más de un significado.
Y es que por mucho que queramos, a veces decimos adiós, por no decir otras tantas palabras que cuestan el doble de pronunciar, o simplemente para ahorrarnos algo que puede que ya se sepa, o solo es una tapadera para no decir lo que verdaderamente pensamos.
Muchos son las despedidas que se han dado en mi vida, desde amigos que se van fuera (y que volveré a ver), personas que he borrado de mi vida pues no aportaban nada bueno (difícil decisión, pero que debes tener valor para ello) gente a la que he despedido sin darme cuenta (y que me arrepiento), hasta la despedida más dura de alguien a quien amas profundamente y que sabes que no volverás a ver jamás.
Eso, sí que es un adiós. Un adiós de verdad y el que más cuesta pronunciar.
En cualquier caso, las despedidas no dejan de ser finales de algunos momentos de nuestra vida, pero como diría alguien que conozco, el final no es nada más que el principio… y muchos “Holas”, espero,  nos esperan en nuestro camino.

Nada ni nadie puede impedir que sufran, que las agujas avancen en el reloj, que decidan por ellos, que se equivoquen, que crezcan y que un día nos digan adiós.
Joan Manuel Serrat

1 comentario:

  1. Depreseión xDD eres muy melodramñatica, aunque te entiendo y comparto algunas de las cosas xD

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