Hola a todos. Dispuesta con mi trapo y mi Pronto, me dispongo a quitar el polvo a cumulado en este blog, después de un tiempo sin ninguna entrada. No me voy a disculpar, y tampoco os voy a decir malos lectores como aquella vez en la que casi pedís mi cabeza guillotinada, pero si es verdad que tengo excusas para justificar la ausencia de mis Celáneas.
Como parada novel que soy, he seguido con mi perpetua búsqueda de empleo, y de hecho, he tenido algunos trabajos que otros, todos ellos ocasionales, como haber participado en un congreso, cosa que conllevaba muchas horas fuera de casa, pero también frente al portátil para hacer listas, certificados, listas, certificados…y así haciendo un ciclo que parecía no terminar nunca.
Unido a ello, ha estado el haber pasado un refriado de narices (me encanta cuando se unen palabras de este modo), mi estudio continuado y cansino de arte, y algunos que otros problemas que a ninguno os importa.
Como veis no he tenido mucho tiempo de llevar al día el blog, ni tampoco para estar conectada al mundo real por así decirlo, y cuando lo he hecho la verdad… ha sido muy triste.
Mi baremo del ánimo mundial es twitter. Sé lo que estáis pensado (Twitter, really? Pues si). Esta red social está llena de gente que se cree medio intelectual y lo suficientemente lista como para criticar hasta el tema más absurdo del mundo (algunos Trendings Topics son de personajes de sálvame ¿nadie se da cuenta?), no sin olvidar la ironía y los chascarrillos tontos en los que todos hemos caído alguna vez. También están las fans de Justin Bieber y Alejandro Sanz, pero ese es otro tema.
Sin embargo, a veces, como humanos que somos egocéntricos y cínicos, dejamos entrever emociones, sentimientos y pensamientos que debemos lanzar al espacio, para sentirnos algo reconfortados. Y esto nos pasa a todos.
Y eso es lo que he visto últimamente, tweets aletargados, tristes, patéticos, obsesionados con las políticas… Un drama.
Entiendo que el bajón de las elecciones nos deje algo alicaídos, pero nos quedan 4 años con el PP y nos no queda de otra, por lo que mi recomendación a estos twitteros es: ¡Superadlo, coño!
Al resto de twets bucólicos y depresivos (entre los que me incluyo) debo compartir con vosotros algunas reflexiones. El otro día estaba en la ducha y recapacité mucho sobre mi situación actual (se conoce que la ducha es el lugar donde mas filosofamos los humanos y donde se toman decisiones importantes, desnudos y con agua caliente en nuestras espaldas).
Llegué a la conclusión de que coño estaba haciendo, sinceramente me sentía lo más lejano de lo que soy en realidad. Me explico. A veces cambiamos, y no siempre porque queramos, simplemente son las situaciones que se nos presentan, las que nos hacen cambiar, y no precisamente en otras personas sino en aspectos de nosotros mismos que desconocíamos.
Hay veces en la vida que hay que tener carácter, o lo que sea, no sabría cómo calificarlo, para saber darle a determinadas situaciones el valor que se merecen. Y manda cojones y sin perdón, que tras haber pasado por hechos bastante desagradables, mi ánimo decaiga por cosas que por suerte…pueden tener solución, aunque esta no te guste del todo.
Es por ello que he decidido cambiar, cambiar en pequeños detalles, pues las personas somos eso, y cambiar mis métodos de actuación, para evitar errores del pasado…aun cuando cueste o no me reconforte instantáneamente.
Desempolvo no solo el blog, sino ganas de hacer proyectos, de licenciarme al fin, y de seguir buscando oportunidades y a fin de cuentas improvisar en esto que llaman vivir. Pues nadie ira a tu puerta a solucionarte la vida, y porque muchas veces no nos damos cuenta que somos nosotros mismos quienes tenemos la capacidad de cambiar nuestra vida.
Siento el texto a lo Paulo Coelho de los cojones, pero he notado un pesimismo general… que hasta a veces me ha dado rabia. Por eso, y para terminar de parecer un filosofo de mierda capitalista (¡uy lo que ha dicho! Dirán algunos ¬¬), y aunque soy la menos indicada ara hablar, desempolvad vuestros ánimos amigos, yo os dejo mi Pronto si hace falta.
El favor consiste no en lo que se hace o se da, sino en el ánimo con que se da o se hace.
Lucio Anneo Séneca