Todos tenemos ese típico día, en el que nos sentimos irremediablemente fracasados. Hay días en los que lo mejor que podías haber hecho, era directamente ni levantarte… el café hierve, te quemas la lengua, te manchas, llegas tarde…Vamos, relatando el típico desayuno que nos presenta en casi (que digo ¬¬) todas las pelis americanas posibles…
Bien porque has suspendido una asignatura, has peleado con alguien a quien quieres, problemas en el trabajo, hasta pelearte con una lavadora… (Conozco a quien le ha pasado), un día normal, puede tornarse en algo insufrible…deseando meter tu cabeza en la almohada.
Pero no, no me refiero a esos días en los que te sale todo mal porque eres un torpe sin remedio o porque los planes no han salido como esperabas, sino esos días en los que de verdad necesitas que todo te salga bien…
El fracaso tiene multitud de formas, pero las que más duelen son aquellas con las que nos hicimos un futuro…casi sin darnos cuenta.
Ese trabajo de ensueño, ese viaje que tanto deseabas, ese aprobado necesario, o esa relación con la que tanto te habías volcado… Reconozcámoslo, solo nos sentimos fracasados, cuando hemos hecho porque las cosas salgan bien…
Y reconozcamos también, que cuando nos sentimos así, no es un día, ni dos, ni tres… Eso se queda ahí un tiempo (dependiendo de lo dramáticos que seamos), hasta que somos capaces de ver que no somos auténticos fracasados, sino personas normales a las que se nos presentan situaciones, que queramos o no, nos pasan a todos los mortales, y que en cierta medida, no hacen sino, que conocernos mejor para ver como actuamos ante determinados hechos. Nadie vino con manual de instrucciones, eso seguro.
Y si, se lo que estas pensado, que puede que hoy escriba del fracaso, porque me sienta fracasada (Mas quisieras pequeño cabroncete ¬¬)…Pero no es así, escribo esto porque me doy cuenta de que he pasado mucho tiempo pensándolo… Hasta hoy. Y no porque haya pasado algo especial…sino porque a veces uno debe de dejar de ser su peor enemigo.
Anyway (Como diría una morena que conozco), vendrán tiempos mejores, mañana será otro día, más se perdió en la guerra , bla, bla y bla…y toda esas frases hechas inventadas por algún panocho el cual también tendría uno de esos días.
Me quedo con mi favorita:
"Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes."
Khalil Gibran
1883-1931. Ensayista, novelista y poeta libanés.
