jueves, 28 de noviembre de 2013

El Cine en mi Infancia


Mi letra de cuando era pequeña, no hay muchas diferencia con la actual.

El cine siempre ha sido muy importante en mi vida. Me gustan todos los géneros, no tengo directores fetiches, y tampoco me decanto por ningún actor en especial. Bueno, si, el rubito de Ryan Gosling.

Si hubo una época donde el cine me marcó, sin duda, fue en la infancia. Esto se debe en gran medida a que cuando era pequeña, veía indiscriminadamente toda película que echaban en la tele. No se vosotros, pero ahora que lo veo desde la distancia, era una niña cuyas aficiones eran jugar y ver la tele comosi no hubiera un mañana. 

La verdad es que mis padres no ejercían eso que se llama ahora “control parental” de la televisión. Yo veía absolutamente de todo. Teníamos la suerte de tener varias teles por  casa así que muchas veces ni tan siquiera un adulto me acompañaba. De hecho mi padre me preguntaba los argumentos de las películas, porque sabía de sobra que ya las había visto. Eso unido, que tenía un absoluto control y conocimiento del video, me hacían ser la reina del mando.  Y si, hacía lo que me daba la gana.

Pero que se puede esperar, mi madre me ponía películas grabadas de Almodóvar (¡¡Almodóvar!!) para comer, o los clásicos de Tim Burton (Beetlejuice, Eduardo Manos Tijeras). Evidentemente no se daban cuenta, de las consecuencias que eso creaba en mi pequeña mente (un poco rara ya de fábrica).

Muchas personas que han visto mis votaciones en filmaffinity, no las entienden. Entre mis “10” más polémicos se encuentran: “Ghost Dad”  “101 Dálmatas” “Pocahontas” “Este niño es un demonio: II”, “American Pie” o “Chucky el muñeco diabólico”.
Si lo sé. No parece que tenga un gran criterio, y eso que no os he hablado de mis votaciones de “1” que de ahí salen unas cuantas perlas, supuestas grandes obras cinematográficas, vapuleadas por mi indulgente votación.  Pero todo tiene una explicación.
Considero que el cine, al igual que el arte, la literatura, etc, juegan con la baza emocional del espectador. Ya no  solo es el hecho de meternos dentro de la peli y durante unos minutos mantenernos alejados de nuestras vidas reales, si no que a veces, se aprovechan de nuestros bagajes emocionales  para que, simple y llanamente, nos guste la película.
Evidentemente de pequeña no entendía el cine con una visión madura, de hecho vi películas que no comprendía o directamente me traumatizaban un poco (véase el caso del Teléfono de Whoopi Goldberg (nunca pensé que la monja que me hacía gracia podría dar yuyu).
Y sin embargo, y sin saberlo, otras me gustaban tanto que hasta hoy lo han seguido haciendo. Mítica era mi cinta de VHS, harta de vivir, donde se encontraban las pelis que mas veía junto con mi película favorita (y de toda la generación de los 90) “Eduardo Manos Tijeras”. Tal era mi obsesión con esta peli, que uno de mis juegos favoritos era aprenderme los diálogos y recrear las escenas. (Ahora imagina una mini Loli, tocando una puerta y diciendo “Avon llama”.)
Letra de mi padre, yo por aquella época, el espacio limitaba mi escritura.
Con esto quiero decir, que aunque fuera pequeña, y evidentemente se me escaparan aspectos debido a mi corta edad, hubo algo que comprendí a la perfección, y que sigo manteniendo hoy día cuando valoro una película. Si me gusta, para mi es una buena peli.
Así de sencillo. Da igual que sea la última comedia romántica de turno llena de clichés y malas actuaciones, o la última de Clint EastWood que le hayan dado 200 Oscars. Si me gusta, vale…y evidentemente, esto es igual en el caso contrario.
Por eso cuando me dispongo a ver algún film, soy una desprejuiciada. Lo principal para mí no es  lo interesante de la fotografía, la intensidad de los actores, o buscar aspectos, que entiendo que todo amante del cine usara como baremos. Yo me guío básicamente por la premisa principal de que me guste, de que me ganen como espectadora sea cual sea haya sido la causa.
Y si no me ganan, lo siento, pero por mucho actor bueno que haya, técnicas cinematográficas de la hostia, o que todo el mundo  de palmas hablando de ella, si a mí no me ha gustado, es una mierda. Y si, hablo de Gravity.
En definitiva, se perfectamente que algunas  películas que tienen un 10 en mi filmaffinity, no son obras maestras, pero para mí y por lo que significan si lo son. Cuando veo “Pocahontas” o “101 Dalmátas” me recuerdan que eran las dos películas Disney que tuve, y la ilusión que sentí cuando me las regalaron. “La Historia interminable” la veía junto con mi hermano, y el después me leía partes del libro. “Este niño es un demonio: II” era reírme sin parar, o taparme los ojos del asco y de la risa  en esa inolvidable escena del tiovivo con el vómito. O como siendo muy pequeña “Chucky el muñeco diabólico” me encantaba y quería que los matara a todos (si, así era). Y con “American Pie”, cuando tenía 10 años, mi hermano me puso la película  a escondidas de mi madre, porque sabía que lo de “la flauta por el coño”…no estaría muy de acuerdo con eso (Aunque después de ponerme pelis de Almodóvar…no se)
Y por supuesto con  Eduardo Manos tijeras no puedo evitar llorar como cuando era una cría que tenía que parar la cinta a la mitad, para no ver el triste desenlace y que con 24 hoy día…sigo haciendo lo mismo.

En definitiva, esas películas son un 10 rotundo, no solo ya por respetar mi gusto cinéfilo infantil, sino porque además de las historias que cuentan, ya forman parte de mi propia historia, y porque cada vez que las veo recuerdo un poco lo que era ser niña.

Yo con 4 /5 años, con mi micrófono rosa anunciando la 19.874 reproducción de Eduardo





Manos Tijeras.  



Y también porque es mi filmafinity y voto lo que meda la gana.