viernes, 26 de diciembre de 2014

Mis 6 días en Barcelona


Cuantas cosas me han pasado este 2014. Puede que en algunos aspectos mi vida sigan siendo igual, pero en otros, 2014 ha significado un renacer en muchos sentidos. Y si hay algo que ha marcado este año, sin duda han sido mis 6 días en Barcelona.
Me vais a permitir que me ponga algo sentimental. A veces la vida parece conspirar para jodernos cada paso que damos, y otras, te da un merecido respiro.
Barcelona surgió de la forma más inesperada y con una organización pésima. No nos pensamos mucho cuando ir, las circunstancias o el dinero. Era un “y ¿Por qué no?” un capricho que nos permitíamos sin más motivos que el de querer ir.  El típico viaje con todas las papeletas para que saliera mal.
Como olvidar los nervios previos, la mala hostia ante los cambios inesperados o que Juanfra en último momento viniera.
Nunca se me borrará de la mente el despegue del avión. Volábamos sobre los plásticos almerienses, y aunque sé que es de las mayores tonterías que he sentido en mi vida, la Loli de los meses atrás se quedaba en tierra. La Loli con ganas de vivir (sentida y profunda como la que escribe ahora) se emocionaba, no mirando la tierra, sino recreándose en las nubes.
Como olvidar ese primer día en Barcelona. Direcciones a las que no sabíamos llegar, un hostal llevado por una rusa que parecía que nos odiaba  y un desayuno perenne en el “Bed & Breakfast”.
Barcelona nos daba la bienvenida invitándonos a que la  descubriéramos. Sus aceras en forma de caparazón de tortuga, sus farolas o sus cuadras cuando nos asomábamos desde cualquier azotea. Gaudí está presente y no solo por la majestuosa Sagrada Familia.
Llegó el turismo y vimos La Pedrera, Paseo de Gracia y la casa Batlló. Nunca una pelea tuvo un lugar tan insigne.
Hay tantas cosas que no quiero olvidar.
Como la noche de la desinfección, ya no puedo oler a amoníaco sin cierto temor de que una rusa me degolle y sin una sonrisa en mis labios.
El Barrio Gótico, las banderas de Cataluya a cada paso, los barrios alternativos de Tania,  El síndrome de Stendhal al entrar en la Catedral del Mar.
Pagar por todo, hasta por cagar en una Iglesia. Comer en Mcdonals y derivados, comprarnos un smothie en el mercado de la Boquería y hacernos un selfie muy salado.
Viajar en metro, y volver al sitio de dónde veníamos, o el “jolines con las escaleras” de una cansada Elena.
Subir siguiendo un funicular que solo bajaba. Terminar por unas dulces indicaciones en un escampado con vagabundos. Subir y subir hasta MontJuic para descubrir que el metro nos podía haber dejado allí. Rodear un castillo, sin saber muy porque lo hicimos. Bajar por la montaña atravesando, con el riesgo de que las arañas nos hicieran zancadillas.
Llegar a la fundación Miró, y pensar que Juanfra twiteaba desde el baño. Hacernos la foto de rigor con la mecha olímpica, y ver la única escultura decente de  Calatrava.  Terminar con el mayor dolor de pies, mientras vemos la fuente mágica, flipados en parte por el espectáculo y por tanto cansancio.
Visitar el Parc Güell y descubrir que hasta hace dos meses no eran tan ladrones en Barcelona. Ir oliendo a café durante todo el día gracias a Juanfra. Que Tania nos acogiera, y que su compañero de piso nos hablara en calzoncillo hueveros (un trauma terrible). Terminar el día envenenados por las peores copas de este mundo, y vivir puro surrealismo en un pub llamado Arena. La Nuit Del Foc, que a pesar de las copas de más, queda a fuego en nuestra mente. Besos, risas, peleas con murcianos, proteger un gorro…el cual acabo liberado y allá seguirá de aventuras.
La hospitalidad de Tania y su comida antes de dormir. Comer en un KFC, y que en pleno pedido te suba de nuevo el alcohol. 37 euros en pollo que no nos pudimos comer, entre resaca y risas varias.
Ir al museo egipcio, y con la excusa de descansar, repasar nuestro viaje ante tres estatuas que nos recordaban a amigos, durante más de una hora.
Comer en un vasco donde el camarero me pilló manía por ser del Madrid. Ver a los imbéciles del Madrid en el Canaletas, y que los ratones de Plaza Cataluña nos invadieran.
Llegar al último día, cansados y con un dolor de pies crónico. Que Tania nos llevara a un sitio donde nada más subir decía “Tourist go home”. Entre jadeos y agotamiento, el Tibidabo a nuestras espaldas y ante nosotros el cielo, el mar  y la tierra de Barcelona.
Allí sentada sentí que nos habíamos comido Barcelona. La habíamos disfrutado, sufrido, agotado y vivido plenamente. Mi corazón se desinfló y dejó un gran peso. Comprendí que viajar es vivir.
Terminamos nuestro viaje al fin, con el olor a mar que tanto anhelábamos en la Barceloneta. No sé porque estaba  tan obsesionada con eso, quizá porque en el fondo, y aunque renegamos mucho de ella, en Almería el olor a mar se nota siempre.
Nos despedimos de quienes nos acompañaron y nos acogieron. Yo me quedo especialmente con un perdón en el vagón del metro.
Barcelona llovía justo cuando embarcábamos hacia nuestro regreso, yo dije que quizás estaba triste porque nos íbamos. Veíamos los carteles de Sortida…pero yo solo pensaba en la próxima vez que nos diera la bienvenida.
Teníamos todas las papeletas para que fuera el peor viaje de nuestra vida, y se convirtió en nuestra pequeña aventura particular.
Puede que suene como un viaje loco de tres veinteañeros, pero creo que nos llevamos de ello algo más  que una simple bolita de nieve de la Sagrada Familia. A veces no hay que pensar tanto las cosas, ser egoísta y hacer lo que se quiere. Soltarse y vivir una noche que más de uno quisiera por falta de valor. Quitarse penas y preocupaciones varias. Vivir a fin de cuentas, y disfrutar de las pocas ocasiones en que la vida se muestra como nos gustaría que fuera.
Por  eso, nunca olvidaré mis  6 días en Barcelona.




*Este texto está dedicado y plenamente dirigido a Elen y a Juanfra. Nada hubiera sido igual sin ellos. Barcelona en mi corazón siempre estará asociada a vosotros. Espero muchos viajes más y vivirlos junto a vosotros.

martes, 16 de diciembre de 2014

Un ligero lavado de cara

Tras muchos meses, me he metido a ver qué tal estaba ese rincón de locura y chorradas que llamo blog. Y al hacerlo he sentido cierta vergüenza ajena.
Vale que mis dotes con blogger no sean muy allá, pero ya no me sentía tan identificada con aquella estética roja, fondo negro y un título hecho con paint.
La versión actual tampoco es que sea muy innovadora, pero por lo menos es un pequeño “lifting” que le hago al blog. Otro cambio es el nombre de dominio. Reconozco que buscarnombreesunincordio.blogspot… no demostraba que hubiera tenido mucha paciencia en buscar algo más conveniente.
Pero lo que nunca va a cambiar en este blog son los GIFS.
En fin…tras dejar todo  más ordenado, austero y con la nueva imagen de seriedad…demos paso a escribir mis chorradas.
En realidad iba a escribir  sobre un nuevo género cinematográfico llamado Mumblecore. En parte para hacer competencia a mi amigo Juanfra hablando sobre cine, y por otro lado para dejaros claro que soy una moderna de mierda.
Y  aunque sé que desde que os habéis enterado, esperáis con ansias ese artículo, me voy a dar unos días para ver algunas películas más y hablar con algo (más) de propiedad.
En cambio, y como han pasado muchos meses, me vais a permitir que haga un mix de temas, con lo que ponernos al día. Algo así como lo más destacado de este año 2014.  Lo voy a hacer en  “fascículos” más que nada, porque de aquí puede salir un post de largo como la biblia. Hoy con todos ustedes:

   Me he vuelto una melómana musical  indie

Aún me queda mucho por esta oscura senda del moderneo musical independiente, que sin embargo es de lo mainstream que hay. Pensé que de verdad era distinta y especial por no escuchar los 40 principales, pero cuando nos vi a casi una plaza de toros llena en el Pulpop Festival mientras  Angel Stanich decía con orgullo “Somos de Radio 3” y los vítores que surgieron, me sentí la mayor borrega del mundo. En fin…me da igual, con esto de la radio cada semana obligo a mis oídos a escuchar de todo, y a poner toda clase música por eso que  de gustos como colores y tal. Hay dos artistas que han marcado para mí este año.
Por un lado Angel Stanich. Con  él pude hablar en el Pulpop Festival de pura casualidad porque estaba delante de mí viendo a León Benavente. Tuvimos un ratejo de charla donde pude decirle que le ponía en mi programa de radio, como si me creyera María Teresa Campos cediéndole unos minutos de Que tiempo tan feliz para que tenga su rato de gloria. Después hablamos de nuestras carreras académicas (resulta que él es periodista), y no sabría deciros muy bien por qué, acabamos hablando de Belén Esteban. Fue una noche que aún intento ordenar.
No os voy a negar que me haya vuelto un poco groupie de este tío, pero es que en mitad del concierto citó grandes frases de APM… y se ganó parte de mi corazón eternamente.
Sobre Angel Stanich no voy a decir mucho,  porque en cuanto lo escuchéis, su guitarra, voz y letras lo dirán todo. Si te mola, tienes que verlo en directo, un chaval con muchas ganas de guerra y energía para agotar a cualquiera. Muestra de ello: Mezcalito


El otro día recibo un email de Spotify diciéndome que el tema que más he escuchado este 2014 ha sido I follow rivers- Magician Remix de Lykke Li, y lo primero que me vino a la mente fue “no lo sabes tú bien”. Que os voy a decir de este tema y de esta cantante, si ha sido como una diosa para mí desde que la conocí (Y sé perfectamente que rozo la  idolatría al más puroestilo gay).
Me vais a permitir ponerme moñas, pero para mí este tema  fue un punto de inflexión. Y sí, soy de esas que con una canción  marcan algún hecho importante en su vida, y para mi Follow Rivers significó dar carpetazo con una época rara y melancólica. De hecho, fijaros si soy sentida y profunda, que justo al despegar el avión para viajar a Barcelona me puse esta canción. Tal cual.
Pero no solo os recomiendo este tema, tiene autenticas perlitas, y cada vez la iremos viendo más en los festivales y en colaboraciones con otros artistas. Telita con Likke Li.



Podría escribir mucho más sobre grupos o artistas que he descubierto este año, pero en cuestión de música es mejor dejar el oído que disfrute. Os dejo la lista de spotify que hice durante el 2013/2014.
Pero para terminar os dejo con una joyita que descubrí en un anuncio. La de canciones que he conocido a través de la publicidad. Buena muestra de ello es este tema de Palov Stelar, buen rollo musical para terminar este 2014 y que nos pille bailando… (Y si es como este chico, mejor aún).





jueves, 27 de febrero de 2014

¿Por qué escribo?

Escribo esto justo debajo de una carta de presentación. Es increíble la cantidad de gilipolleces que hay que hacer hoy día, para que al menos se dignen a abrir  tu curriculum. Me imagino a los empresarios o a quien tengan para que lo haga por ellos, mandando a la papelera de reciclaje miles de documentos adjuntos de jóvenes promesas de futuro incierto. Me consuelo pensando, que al menos no tienen la satisfacción de romper el folio a mano.
Estaba redactando una carta de recomendación, otra de tantas, imitando ser personal y elogiando a una empresa que ni admiro y ni me interesa. Me estaba dando cuenta de las falacias que escribía, y de cómo un acto tan liberador, hoy día (y siempre) se prostituye de una forma tan evidente. Nunca las palabras trasladaron tanta mentira.
Hubo una época en la que escribir para mí era liberador. Y escribía cosas, que aun con el tiempo, pasan la prueba de la vergüenza. Si, esa vergüenza “ajena” pues con los años ya no te consideras el mismo que escribió aquello y ya eres capaz de juzgar. Yo era de las que escribía para mí, y pocos han podido leer lo que hacía. Un acto que creía muy “mío” tan personal, como dejar que alguien me viera en bragas.
 El problema es que  para escribir tengo que estar en dos modos, muy antagónicos entre sí, y que sin embargo son la fórmula perfecta para que me  digne a abrir un documento Word. Uno es estar jodida. La mayoría de las cosas que he escrito en mi vida y que para mí siguen teniendo calidad, las hice en un momento de tal tristeza, que no sabía como expulsar de mí todo lo contenido. Y se nota. Son textos que sin ser precisamente escritos con sangre, demuestran que me dejo llevar más por desesperación de desahogo, que por hacer algo digno. Pero en la tristeza también hay dignidad. Me atrevía hasta con la poesía, no sé si bien o mal, y ahora sin embargo me da tanto respeto, que no lo quiero ni pensar.  
El otro modo  para poder escribir no está relacionado con  estar feliz. Eso de la felicidad, aunque años después de descubrir  que los reyes son los padres, ya lo doy por cuento. No, mi otro ánimo para escribir es estar emocionada. Puede ser del tema más tonto, pero escribir sobre algo que me emociona crea en mi, ya no solo una inspiración inmediata, sino que consigo ideas que me llevan a desvelarme y apuntar corriendo todo lo que surge. Escribo más concienzuda, con más responsabilidad, para dejar todo dicho, y que quede claro, sin margen al equívoco. No es un desahogo, pero alienta tanto, que cualquier asunto de poco calibre, si me emociona en algún sentido, toma grandes dimensiones.
Con esto, tomo como conclusión que soy una persona apasionada. La pasión está bien, y que pena quien no la haya sentido, al menos por algo alguna vez. Pero es devastadora, y te deja con todo o sin nada. Creo que ahora no me acompaña, y aunque a veces reniego de lo que me ha hecho hacer (o he hecho bajo su excusa) hoy día creo que no queda ni un poso de ella en mí.
Ahora mismo ni estoy triste ni estoy emocionada. No escribo para desahogarme, ni para emocionarme. Escribo para mí,  a modo de post-it mental,  que no olvide que escribir es una de las cosas que más me ha ordenado la vida. Que siempre lo he querido, pero que en los últimos tiempos lo he tratado   como un amante al que utilizas. Solo lo he llamado para desahogarme o expresarle mi alegría por algo.
Típico de mí dar vida y  pensamiento a algo que no lo tiene, pero supongo que es la forma en la que empatizo con nimiedades. Yo solía escribir porque me gustaba, y ahora supongo que no lo hago…porque no sé si me gusta.
Y no solo escribir. Creo que haber tenido las ideas claras toda mi vida me ha servido de mucho…y ahora, que de repente un muro se ha puesto delante de mi…no sé muy bien qué coño quiero hacer.
No me gusta estar perdida, no me gusta no estar emocionada, y no me gusta nada  no estar ni tan siquiera triste por ello. No quiero pronunciar conformismo…y sin embargo ahora creo que es lo que mejor me define.
¿Por qué escribes esto ahora Loli? 
Me dijeron que hay que echarle cojones a la vida, y ahora mismo…creo que me han castrado.



viernes, 14 de febrero de 2014

A nadie le amarga un dulce

Hoy es  el día de los enamorados. Creo que tiene que ver con un tal Valentín, que en época romana casaba a los cristianos en secreto, pero  la verdad, tampoco tengo ganas de meterme en wikipedia y confirmarlo.
Sobre este tema hay opiniones encontradas. Si bien los que tienen pareja y lo celebran, o los que están solteros y odian este día con todas sus fuerzas. También existe otro grupo, parejas en crisis, cuyo  san Valentín queda en un intento patético por demostrar algo de lo que no hay o en su defecto poner en evidencia la relación. En este último, se puede decir que he estado incluida en los últimos años.
Por tanto, San Valentín para mí ha sido una fecha relacionada con la decepción, triste, que si bien tenía pareja…me hacía sentir bastante sola.
Por eso, actualmente estando soltera, me he sorprendido a mi misma felicitando el día, preguntado los regalos o planes a mis amigos, o incluso preparando algún detalle, para la pareja por la cual hoy estoy aquí, mis padres.
Entiendo que habrá mucha gente que piense que es una día comercial, pero y ¿qué? Navidad sin ir más lejos es mucho más comercial y nos obliga durante dos semanas a hacer más paripé y con gente que incluso no aguantamos.
Otros piensan…”a mí nadie me dice cuando celebrar el amor, eso es todos los días”…bueno, no sé si todos los días eres capaz de avivar la llama del amor, pero si al menos puedes de dar un pequeño detalle en este día, a nadie le amarga un dulce, y no quedas de rancio ¬¬
Y para la gente sin pareja, algunos lo toman como un recordatorio de su soledad. Sinceramente me parece algo   egoísta y de víctima. El ser dramático es algo que hacemos por elección, y muchas veces podemos elegir como reaccionar ante algo. Si prefieres regodearte en tu dolor, soledad, o como lo llames, yo no culparía al día de San Valentín de ello, sino que me preocuparía de algo mucho peor. Si no toleras tu soledad, o el hecho de no tener pareja y depender de tener  alguien a lado, dice mucho de cuanto te quieres a ti mismo o de cuanto te conoces o soportas.
No tener pareja no es estar solo. Si bien estar con alguien tiene sus ventajas, la soltería también. Además, y hablo por experiencia, uno debe conocerse, e individualizarse en algunos aspectos, que solo se consigue a través de una cierta soledad con uno mismo. Evidentemente hasta un punto y sin pasarse.
Por tanto no seáis rancios y en vez de elegir la pena y maldecir este día, alegraros por las personas de vuestro alrededor. En ellas tenéis el ejemplo, de que no siempre el amor es una mala experiencia o que solo existen relaciones fallidas. Porque pocas cosas en este mundo te remueven tanto por dentro como el amor, venga de donde venga.

Y tras este post ñoño con azúcar glas por encima, yo os dejo como regalo  una canción muy sensiblona pero mona de Edward Sharpe & The MagneticZeros 

  y con una viñeta de moderna de pueblo para todos los gustos.