viernes, 14 de diciembre de 2012

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No sé muy bien como llegue a este lago. Podría relatar que hice durante el camino, como llegue hasta aquí, como mire el horizonte…y me perdí en el.
No sé en qué momento caí al lago. No sabría decir si me caí o me tiraron…o si por contrario, yo misma me lance sin saber que hacía.
Ahora me ahogo, me hundo, noto como me falta el aire. El sol se ve en la lejana superficie de forma nublosa, sus rayos se tambalean al son de la corriente, que inexorablemente  me lleva al fondo…
 Ya casi ni siento. Ni el frío del agua, ni su entrada en mis pulmones. Dolió al principio, en la desesperación, en la lucha por respirar, en la batalla de la no renuncia, pero al final  caí en el peor de los ahogamientos, me conforme a perder.
Mi mente no tiene mejor momento para preguntar el por qué… No entiende que hago aquí, como he llegado aquí, como he permitido esto.
Ya no se ve el sol, y mis pies tocan un fondo fangoso, como si fuera un cemento del que no m pudiera escapar, como si de mis piernas brotaran raíces, y me convirtiera en algo más que se quedó allí, en el fondo del todo.
Estoy al borde del último intento por mantener la consciencia, en un fin que no buscaba, pero que de forma irremediable llega.
Pero lo entiendo, y aun sin músculos que luchen, aun sin cuerpo que soporte, aun sin mente sin energía, y aun sin corazón arrancado e ideas marchitas…
Recuerdo que sé nadar, y que no hay mayor lucha…que renacer de las cenizas.